Sus principios en el atletismo fueron realmente anecdócticos, es por eso que por lo mismo era bien querido en su país natal y por la gente de su ciudad.
Durante las pruebas siempre parecía trasmitir una profunda sensación de sufrimientos por su manera agónica de correr, siempre imprimió a las largas zancada un ritmo ligero y continuo que poco o nada tenía que ver con las locomotoras de vapor de la época, es por eso que también ahí nació su apodo.
Deportivamente hizo una proeza realmente histórica que iba a estar en todos los libros de historia del mundo, gano en las Olimpiadas de Helsenki, Finlandia la prueba de 10.000 y 5.000 metros con sendas plusmarcas mundiales (29 min, 17 seg, 0 cent y 14 min, 06 seg y 6 cent), lo que igualaba la proeza del finlandés Hannes Kolehmainen; también ganó el maratón, prueba que corría por primera vez, con un nuevo el récord olímpico (2 horas, 23 min y 03 seg).
La carrera de Zatopek se inició de forma hasta un poco extraña, cuando trabajaba en las fábricas de calzados Bata, empresa que patrocinaba cada año una carrera en la que el pueblo estaba poco menos que obligado a competir. Arrastrado hasta la línea de salida, no tuvo más remedio que correr y, ante su sorpresa quedó segundo, lo que le impulsó a participar en otras carreras. Él mismo creó su propio sistema de entrenamiento, que consistía en hacer distancias cortas, lo que le permitió aumentar de forma gradual su velocidad.
Cabe destacar que se hacia unas zapatillas especiales para él muy famosas de color rojo.
Fue un vanguardista puro ya que en esa época era muy difícil "crear" un entrenamiento para sus carreras, era un personaje muy peculiar, ya que también se enrolo al ejercito de su país.
Muy aparte de haber ganado 4 medallas de oro en los Juegos Olímpicos y una más de plata, su peculiar vida hizo que explotara más su imagen.